Un equipo de investigadores de la Universidad Tecnológica de King Mongkut en Tailandia ha desarrollado un marco de control ergonómico adaptativo que promete mejorar la colaboración entre humanos y robots en entornos de trabajo. Este sistema, basado en visión, permite a los robots ajustar automáticamente la posición de las piezas de trabajo en función de la postura del operador, lo que podría transformar la manera en que se llevan a cabo tareas manuales en fábricas y otros entornos colaborativos.
La investigación, publicada el 14 de octubre de 2026, destaca que, aunque los robots colaborativos (cobots) están diseñados para trabajar junto a humanos, muchos de estos entornos de trabajo siguen siendo estáticos. Esto obliga a los operadores a adaptarse a la configuración fija de la estación de trabajo, lo que puede comprometer la ergonomía y la calidad de la interacción. El nuevo marco propuesto utiliza estimaciones de postura humana en tiempo real para modificar la altura y la distancia de alcance de las piezas de trabajo, facilitando así posturas de trabajo más ergonómicas.
El sistema fue evaluado con 30 participantes que realizaron tareas de atornillado bajo condiciones de estaciones de trabajo fijas y adaptativas. Los resultados mostraron que la estación de trabajo adaptativa no solo redujo las puntuaciones de evaluación de carga de trabajo en la parte superior del cuerpo, sino que también mejoró la comodidad física y aumentó la confianza y aceptación de los usuarios, todo sin comprometer la seguridad percibida. En un giro irónico, parece que los robots, que a menudo son vistos como los que deben adaptarse a los humanos, ahora están tomando la iniciativa de hacer que los humanos se sientan más cómodos.
El marco de control propuesto se basa en tres módulos interconectados: percepción de postura humana basada en visión, toma de decisiones ergonómicas y adaptación robótica. Durante la ejecución de tareas, el sistema estima continuamente la postura del operador y ajusta la configuración de la estación de trabajo en consecuencia. Esto no solo mejora la ergonomía, sino que también permite una colaboración más personalizada y centrada en el ser humano.
Los investigadores utilizaron cámaras de profundidad Intel RealSense para capturar la postura del operador y procesar la información a través de la plataforma MediaPipe, que permite una estimación precisa de la postura sin necesidad de sensores portátiles. Este enfoque no intrusivo es un avance significativo en la evaluación ergonómica en entornos industriales.
La investigación también destaca que la adaptación ergonómica en tiempo real puede servir como un mecanismo de retroalimentación efectivo para el control adaptativo de los robots, lo que sugiere que la integración de la percepción de la postura humana en la robótica colaborativa es un camino prometedor para mejorar la experiencia del usuario y los resultados ergonómicos. Sin embargo, queda por ver si los robots se convertirán en los nuevos terapeutas de la ergonomía en el lugar de trabajo, o si simplemente se convertirán en más herramientas en el arsenal de la automatización.
Este estudio representa un paso importante hacia la creación de estaciones de trabajo más flexibles y adaptativas, que no solo benefician a los operadores humanos, sino que también optimizan la interacción entre humanos y robots en el ámbito laboral. La implementación de este tipo de tecnología podría ser clave para el futuro de la producción industrial, donde la adaptabilidad y la ergonomía son cada vez más cruciales.
