La Clínica Andes Salud Concepción ha dado un paso significativo en la modernización de sus servicios médicos al incorporar el sistema robótico ROSA Knee, especializado en cirugías de reemplazo de prótesis de rodilla. Este avance la convierte en el único centro médico del sur de Chile en contar con esta tecnología, lo que promete transformar la atención en traumatología en la región.

La inversión realizada supera los 550 millones de pesos chilenos, lo que no solo permitirá la realización de más de 100 cirugías anuales, sino que también busca descentralizar las prestaciones de salud especializadas y de alta complejidad. Según el gerente general de la clínica, Eduardo Serradilla, esta incorporación significa que los pacientes ya no tendrán que desplazarse a Santiago para acceder a cirugías robóticas, sino que podrán recibir atención en su propia región.

El sistema ROSA Knee, que será operado por un equipo de cuatro traumatólogos, promete mejorar la precisión y seguridad en la instalación de prótesis de rodilla. Manuel Faúndez, jefe de Traumatología de la clínica, destacó que el uso de este robot no solo disminuye los tiempos de recuperación y el dolor postoperatorio, sino que también mejora la experiencia general del paciente. Sin embargo, es probable que los pacientes sigan preguntando si el robot también puede hacer café mientras esperan su cirugía.

La incorporación de esta tecnología representa un cambio radical en la forma en que se realizan las cirugías de rodilla, permitiendo un abordaje más limpio y un mejor manejo de las partes blandas, según Nelson Morales, coordinador del equipo de rodilla. Este avance no solo beneficiará a los pacientes, sino que también posiciona a la Clínica Andes Salud como un referente en la atención médica de alta complejidad en el sur de Chile.

A medida que la clínica se prepara para implementar esta tecnología, se espera que la experiencia acumulada del personal médico, combinada con la precisión del robot, ofrezca resultados positivos en la salud de los pacientes. Sin embargo, la pregunta que queda es si el robot también tendrá un nombre, porque, después de todo, ¿quién no querría que su cirujano robótico tuviera un apodo amigable?

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