Un estudio publicado en Frontiers in Human Neuroscience el 24 de septiembre de 2026, investiga los efectos del entrenamiento de marcha asistido por robots (RAGT) en pacientes con parálisis cerebral (PC). Este enfoque terapéutico se ha vuelto cada vez más común en la rehabilitación de niños con PC, pero la evidencia sobre la duración y la persistencia de los cambios significativos en la marcha ha sido limitada.

La investigación se llevó a cabo con un grupo de 211 pacientes con PC hipertonía, con una media de edad de 10.33 años. Los participantes fueron clasificados según el Sistema de Clasificación de Función Motora Gross (GMFCS) en niveles I a III y participaron en un programa estructurado de RAGT durante dos años, que consistió en 40 sesiones de terapia.

Los resultados mostraron que, a partir de los seis meses, los parámetros de marcha como la longitud del paso y la velocidad de marcha comenzaron a mejorar significativamente. A los 24 meses, se observó que más del 61% de los participantes superaron los umbrales de diferencia mínima clínicamente importante (MCID) para la longitud del paso, y más del 52% para la velocidad de marcha. Sin embargo, el índice de desviación de marcha (GDI) mostró cambios más limitados a lo largo del tiempo, lo que sugiere que no todos los aspectos de la marcha se ven igualmente beneficiados por el RAGT.

Es interesante notar que, aunque el RAGT parece ser efectivo, los cambios significativos en la marcha requieren tiempo y no son inmediatos. Esto podría llevar a algunos a preguntarse si los robots son más pacientes que los terapeutas humanos, o si simplemente están programados para esperar a que los resultados lleguen a su debido tiempo.

Los autores del estudio concluyen que el entrenamiento sistemático y repetitivo basado en RAGT está asociado con cambios positivos a largo plazo en los parámetros de marcha y la resistencia al caminar en pacientes con PC. Sin embargo, también advierten que los cambios clínicamente significativos en la cinemática de la marcha son limitados y que la respuesta al RAGT puede variar según el nivel funcional de los pacientes. Esto sugiere que, aunque los robots pueden ser herramientas valiosas en la rehabilitación, no son una solución mágica que resuelva todos los problemas de movilidad de inmediato.

A medida que la investigación avanza, será crucial seguir evaluando la efectividad del RAGT y su implementación en la práctica clínica, así como explorar cómo se pueden optimizar los programas de entrenamiento para maximizar los beneficios para los pacientes. Seguiremos atentos a la evolución de su implementación.

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